Propósito

Comentarios, críticas, reseñas, opiniones y datos curiosos sobre las películas, series y caricaturas que de alguna manera me han valido la pena para elogios, burlas, inspiración, berrinches ó admiración.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¿Qué pasó ayer?


¿Dónde Está mi Auto? marcó un tope en el nivel de estúpida ridiculez para una película, inclusive para mis propios parámetros. Luego del éxito de esa película, ¿Qué pasó ayer? regresa con una trama parecida, en donde tres tipos se despiertan en una habitación de hotel en Las Vegas, luego de una agitada despedida de soltero, sin recuerdos de la noche anterior, un tigre en el baño, un bebé en el clóset y el novio desaparecido. De esta manera, el nuero y sus dos mejores amigos se dan a la tarea de dar con el paradero del festejado antes de su boda.
La premisa resulta muy atractiva, e interesante, tal vez demasiado para ser verdad. Y así es. A la mitad de la película, los absurdos se vuelven tediosos y ridículos, y, sin que esto deje de afectar el humor, la trama realmente se cae.

Lo visualmente hermoso son las tomas de Las Vegas al inicio, amo ver esa ciudad tan llena de vida, ruido, imponente arquitectura y brillo de neón, rodeada de un vasto desierto que parece un rincón sin vida.
La música es casi inexistente, y resulta superpuesta por canciones en las escenas de acción y dramatismo, con grupos variados y rolas del ayer y hoy. Recuerdo "Yeah!" de Ludacris, Li'l John y Usher de mis tiempos dorados de la prepa. También la quemadísima "Who Let the Dogs Out?"
de los Baha Men, y muchas más que ya no resuenan tanto en mi memoria.
De los personajes puedo destacar a Zah Galifianakis, que interpreta al nuero, vamos, es el McLovin de esta película. El tipo está medio tocado, demente, pero aún así resulta ser alguien que se esfuerza por agradarle a la gente, considerado y noble. Todo esto, en conjunto con un cerebro desecho por las drogas, crean a un personaje muy cómico, cuyo tiempo en pantalla es el perfecto. Los otros dos son más estereotipo, uno con la actitud de Owen Wilson y el otro como el nervioso Ben Stiller, que ni son tan graciosos, pero llevan mejor la película.
Recomendada para aquellos simplistas que deseen pasar un buen rato, simplemente. Y como yo estoy en contra del cine "para pasar el rato", acabo de entrar en un conflicto, sobre si realmente recomendar esta película para el cine. Y no, la verdad es que no amerita los cincuenta pesos (más los cien de la botana), yo digo que sería mejor verla en la tele con palomitas de siete pesos del Oxxo. Pero sí da risa. Mucha, jajaja ¿ven?

domingo, 6 de septiembre de 2009

Arrástrame al Infierno


Raimi acaba de reivindicar al cine de horror, sin presentar una película "en forma" del género. Así lo pongo. El creador de éxitos de culto como la trilogía de Evil Dead (Evil Dead, Evil Dead 2, y Army Of Darkness) y la de Spider-Man (no necesito enlistarlas), vuelve con una joyita bajo el brazo. Drag Me To Hell, ó Arrástrame Al Infierno, es la recomendación personal ahora que se aproxima la temporada de películas de terror. Estrenada este fin de semana junto con La Huérfana, Arrástrame Al Infierno presenta a Christine Brown (Allison Lohman), una joven empleada de un banco que trata de vivir la vida perfecta al lado de su novio Clay Dalton (Justin Long), mientras trabaja duro por conseguir un ascenso. Un buen día, una asquerosa y necesitada anciana acude a Christine para solicitar una extensión en el pago de su hipoteca, y así poder mantener su hogar. Presionada por su jefe, Christine se ve obligada a rechazar su solicitud, lo que enardece a la anciana lo suficiente para lanzarle una maldición, que la llevará al infierno en tres días.

Sin contar más de la trama, sólo puedo decir que Raimi sabe mezclar a la perfección los momentos de terror y comedia que suelen caracterizar sus películas. Desde Dead Alive, una de sus primeras obras, se constata que el enfoque del director no es completamente serio y estoico, hay momentos para relajarse y reír, otros para profundizar el suspenso, y, los más, para gritar.

Con esto, debo resaltar la alta presencia de un contenido humorístico detrás de los sustos mas grandes, un detallazo que complementa en demasía una historia con altos tintes de originalidad y creatividad.

Los protagonistas también se llevan parte de los aplausos para la cinta. Allison Lohman en primer lugar, por su retrato de una chava tonta wannabe de la americana perfecta, que nomás no lo logra. Además de todas las torpezas bien actuadas en sus desesperados intentos por librarse del espíritu que la atormenta. Justin Long, bueno, parece haber tomado un papel más maduro, y encaja como un joven wannabe también, pero profesional. Destaca la participación de Adriana Barraza (la niñera que se lleva a los nños de sus patrones en Babel) como la médium Shaun San Dena, que logra una penetración importante a pesar de estar poco tiempo en pantalla. En una entrevista, destcaba que Raimi la incorporó durante toda la producción a pesar de que sus escenas fueron las últimas en filmarse.
La música encaja perfectamente, haciendo sus apariciones aquí y allá, justo cuando es necesario, y en ocasiones levanta aún más los toques humorísticos.
Los efectos bueno, son una combinación de los tradicionales stunts, elaborado maquillaje, y un toque de CGI para las escenas que requieren de más impacto visual. La caracterización de la anciana Sylvia Ganush es aterradora, tanto por su físico como por la edición de audio, lo que la convierte en un personaje memorable, y podría incluso quedar en la memoria colectiva al lado de la médium en Los Otros, y Samara Morgan en El Aro.

Para no tomarse en serio

He visto por ahí críticas respecto a que la película es "mala", porque los efectos, los personajes y la historia son poco convincentes, y que el tono de la película la convierten en una burla al espectador. Sin embargo, la burla queda de manifiesto desde el principio, si uno sabe distinguir los guiños. Si el antiguo logo de Universal, el gigantesco título de la película, y las ridículas caracterizaciones de los personajes no son suficientes, el espectador debe entender que esta no es una película "seria" de terror, ni tampoco es una parodia, es una mezcla de terror con humor y un toque de absurdo, lo que finalmente deja de manifiesto que simplemente, ¡es Raimi! ¿O qué, algún fanático acérrimo del arácnido se quejó con las constantes bromas en Spider-Man?



lunes, 31 de agosto de 2009

Respuesta

Hey, esta vez escribo para responder la duda del comentario anónimo que algún cibernauta posteó en mi crítica a Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Me sospecho de Rolando Montiel, pero no puedo asegurarlo, así que usuario anónimo, estos son los directores que se han realizado las adaptaciones de la saga del joven mago:


Harry Potter y la Piedra Filosofal/Harry Potter y la Cámara Secreta

Director: Chris Columbus

Chris Columbus se echó al hombro las primeras dos adaptaciones, con la desaprobación parcial de la autora J.K. Rowling, quien quería a Terry Gilliam (el director de Brazil y Doce Monos, además de la legendaria Monthy Python y el Santo Grial) en la sillita de madera. Su trabajo fue decente, limitándose a dar vida al mundo mágico de una manera un tanto sobria, apegándose a lo descrito en los libros. Siendo su apellido un sinónimo de diversión familiar (este señor tiene en su currículum las primeras dos entregas de Mi Pobre Angelito y Papá por Siempre), sus entregas van ad hoc con el tono de las primeras dos partes.

Harry Potter y el Prisionero de Azkabán

Director: Alfonso Cuarón

El designio de Alfonso Cuarón para dirigir la tercera parte fue una sorpresa en muchas partes, sobretodo después de su hit de principios de siglo (apoco no suena como de hace mucho tiempo) Y tu Mamá También, que presentaba a... ¡dos hombres besándose! Y luego despertando juntos... ¡sin ropa! Dios, que podría haber hecho que Warner Bros decidiera encomendar la franquicia infanto-juvenil a semejante personaje... pues su trabajo en La Princesita, además del manejo de la adolescencia en la controvertida película con Diego y Gael, creando una perfecta elección para el momento en que la saga debe dejar atrás los chistecitos bobos y comenzar a madurar... y en ese sentido lo logra de manera fenomenal. Además de un guiño al amor entre Ron y Hermione (en ese año -2003- apenas surgían rumores, nada concreto se vería hasta el 2005 en el sexto libro), Cuarón ostenta la mejor dirección y fotografía (en mi humilde opinión y la de muchos sitios online), con algunas carencias en el guión, pero sin duda la mejor de la saga.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

Director: Mike Newell

Debido al exhaustivo trabajo que representó la postproducción de El Prisionero... Cuarón decidió pasar la estafeta a Mike Newell, director de La Sonrisa de Mona Lisa y Cuatro Bodas y un Funeral. Newell se llevó mi reconocimiento por lograr meter (algo forzado) casi todos los aspectos del colosal libro en una película de dos horas y cachito, sin omitir ni alterar gran parte de la trama. Su defecto, el haber hecho la realización demasiado rápida y superficial, sin llegar a profundizar en los efectos de la historia en los personajes, ni llegar a tener un ritmo balanceado. Por ende, la película termina sintiéndose frívola y correteada, un tanto sin chiste.

Harry Potter y la Orden del Fénix/Harry Potter y el Príncipe Mestizo/Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Director: David Yates

Con Newell trabajando en El Amor en los Tiempos del Cólera, Cuarón disfrutando de su éxito en Niños del Hombre, y Columbus demasiado fuera de onda para el tono de la Orden, se reclutó a un director con sólo una producción cinematográfica, y una carrera más nutrida en lo que a televisión se refiere. Su trabajo en la Orden, para mí, dejó mucho que desear. Sólo ciertas cosas me parecieron lo suficientemente decente como para considerarla una buena adaptación, como el casting de Imelda Staunton como Umbridge. Sin embargo, si la cuarta entrega parece acelerada y superflua, ésta se la lleva por las patas, creando una historia plástica y sin emoción, que culmina con la insípida muerte de Sirius Black y una batalla entre Voldy y Dumbly demasiado corta. Lo que le aplaudo fue la secuencia de recuerdos y el diálogo entre Harry cuando es posesionado por Voldy. El resto, prescindible.
La sexta no se queda atrás. Respaldado por su director de fotografía y las mejores actuaciones de la saga hasta la fecha, El Príncipe Mestizo (ó El Misterio del Príncipe, como se lee en la mala traducción) se queda opacada en profundidad de historia, y herida por desviarse de la trama central (el libro de pociones de Harry), hacia una de las numerosas subtramas (el amor en Hogwarts), con escenas que no sólo rayan en lo cursi, sino en lo asquerosamente detestable, con riesgos de diabetes por tanta azúcar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Hace ya muchos ayeres, para la Generación Nintendo, una serie americana (que para muchos era una creación original y no una copia al carbón de un serial japonés) empezó a hacer furor: los Power Rangers. Para ese entonces, yo contaba con la tierna edad de ocho años, y luego de haber sido arrebatado de las Tortugas Ninja por un tiempo, esta serie hizo un buen relleno para mi demanda de acción televisiva.
Bueno, el chiste es que hoy anduve revisando datos curiosos tanto de la serie como de la película, y me encontré con cosas bastante polarizadas.

1. Para aquellos que recuerden la primera temporada, (la de los primeros zords en forma de dinosaurios), seguramente recuerdan a la chavita asiática Triny (Thuy Trang), la Yellow Ranger. Apenas duró una temporada, pero para muchos dejó una huella (fuera del estereotipo japonés y la cuasi-burla de tener el amarillo por ser de la "raza amarilla"). Sin mucho currículum fuera de la serie, Thuy murió en 2001 en un accidente automovilístico, dejando un shock y catapultando sus resultados en Google a más de cuatro millones.


2. Del resto del cast que estuvo en las primeras temporadas, los más activos han sido Jhonny Yong Bosch y Amy Jo Johnson. El primero se supo mover en el área del doblaje, prestando su voz a una infinidad de personajes en anime y videojuegos, destacando la voz americana de Ichigo Kurosaki de Bleach, y Nero en Devil May Cry 4.

A Amy se le pudo ver primero en el remake de Salvados por la Campana, en un drama de anorexia y bulimia que una vez vi en la tele, y más recientemene en Flashpoint y Veritas, el Príncipe de la Verdad.

3. El que nomás no pudo (o no quiso) despegarse de su papel, fue el que le hacía de Tommy, Jason David Frank, quien a pesar de haber sido uno de los más longevos (aunque entró tarde en la primera temporada), regresó para unos especiales y luego se quedó de regular en una temporada, interpretando a un Tommy veterano, convertido en doctor, y que fungía como una especie de Zordon.

4. Goldar, el perro dorado que fue despojado de sus alas en el primer capítulo, murió al parecer en la serie. Sucedió en una de esas temporadas avanzadas, y dado que todos mis amigos y yo nos rendimos al final de los Zeo, casi nadie se detuvo a ver dicho capítulo. En él, todos los enemigos se juntaban en una especie de concilio bajo el mando de Dark Specter, para celebrar la captura de Zordon. Luego de que los Rangers llegaran y sucedieran cosas, Zordon se sacrificaba para formar una especie de bomba que erradicaba a los enemigos, ó volverlos humanos, en su defecto.

5. Lo que más me sorprendió fue haber aprendido (como dije al incio del post) que los Power Rangers no sólo estaban basados en una serie japonesa, sino que eran literalmente, una copia al carbón de la misma. Ni squiera se molestaron en cambiarle nada, salvo los trajes, me parece, y cada vez que los "Kyôryû sentai Jûrenjâ" cambiaban de temporada, los Rangers igual lo hacían. Aquí dejo unos videos donde se muestra perfectamente lo copiones que los americanos pueden llegar a hacer. Se trata de un capítulo especial en donde muestran a todos los Red Rangers de todas las temporadas:

Versión japonesa.

http://www.youtube.com/watch?v=NI0UPMLX8eg

Versión americana.

http://www.youtube.com/watch?v=vLFVScy45LI






domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter and the Half-Blood Prince


Gran decepción. Es lo que puedo decir. Luego de las atrocidades cometidas en la Órden del Fénix, David Yates vuelve a las andadas para la entrega de la que quizás sea la más mediocre realización en la saga del mago.
No me considero fan de las películas como tal, por lo tanto nunca me ha indignado mucho que omitan tal o cual cosa - que escalaron en número conforme los libros se fueron engrosando -, salvo aquellas que sí aportan a la trama y la realización. A Cuarón se la pasé cuando omitió los orígenes del Mapa del Merodeador y la razón de ser del patronus de Harry. A Mike Newell se la pasé cuando omitió por completo la jugada en la Copa de Quidditch, y a David Yates cuando omitió... bueno no, a David Yates no le perdoné ningún error. ¿Por qué? Primeramente, por convertir la muerte de Sirius Black en un hecho de la vida cotidiana, sin emoción ni trascendencia. Sirius muere, Harry grita, y todo se olvida para dar entrada al duelo entre Voldemort y Harry. Ilusamente, pensé que no se podía cometer tal error de nuevo.

Y no sólo se cometió, sino que se agrandó con premeditación, alevosía y ventaja. Vamos, si en la reseña anterior pensé que hacían las cosas a propósito, con David Yates ya sé que sí son adrede.
Esta vez los fans sólo criticaremos la ausencia de la batalla final, luego de una insípida e intransigente muerte, aún más que la de Sirius, y un raquítico y rancio "homenaje" con luces. Pero antes de todo, vamos con la sinopsis.

Harry Potter es un adolescente normal que gusta leer periódicos raros, en donde él forma parte de los titulares desde hace un año. Ama los trenes, y gusta de viajar en ellos tan a menudo como puede, sin importarle que su cabeza tenga precio. Entonces, una tarde, luego de haber quedado en salir con una simpática mesera, se encuentra con un anciano de largas barbas, que se aparece en el andén de enfrente. Al parecer, Harry lo conoce, y decide acompañarlo.

Eso bien podría ser la premisa de una historia completamente distinta, como el spin-off de Evangelion en donde sólo había armas en lugar de EVAs. Bueno, pues después de una introducción en donde el Millenium Bridge es colapsado por los Death Eaters, se nos presenta ese inusual extracto de la vida de Potter, en donde, junto a Albus Dumbledore, se marchan a reclutar a un antiguo amigo y colega de éste último, con el fin de convencerlo para retomar su puesto como profesor en Hogwarts. En ese momento, se le da un vistazo a lo que será el transporte necesario en la séptima parte de la saga: la Aparición. Debo destacar que este elemento podría haber sido tomado en cuenta dentro de la trama, y de hecho se vería como una pieza sólida en un trabajo de Colombus o Cuarón, ellos sí sabían introducir las clases dentro de la cinta, no como Yates.

Saltando la insípida descripción de la Aparición, ambos entran en una casa a conocer a Horace Slughorn, interpretado por ZIDLER!!! Sí, el carismático maestro de ceremonias de Moulin Rouge!!! Oh... que genial!!! Amo el "shushushu" que hace cuando da vueltas mientras le explica la obra de teatro al inversionista. Harry logra convencer a un reticente Slughorn de aceptar el puesto en Hogwarts simplemente con mirar las fotografías, poner cara de huérfano bueno y dejar que el señor saque todas las conjeturas.


De ahí, Dumbledore avienta a Harry en un pantano cercano a la Madriguera, en donde una forzadísima Ginny lo espera ansiosa (si eso es lo que se puede apreciar tras su plástica e inexpresiva cara). Después de unas escenas aburridas, vamos a la tienda de los hermanos Weasley, la única que permanece abierta en el sombrío Callejón Diagón. Ahí, la dizque paranoia de Harry con Malfoy comienza a burbujear, al verlo entrar a Borgin & Burkes, una tienda con artículos relacionados con la magia negra, introducida en La Cámara Secreta y usada recurrentemente en pedacitos de cada novela, ahorrándole el trabajo a Yates de hacer la presentación.

Luego de ver una especie de prisma rectangulaer color negro, y una extraña fascinación de Malfoy por el objeto, Fenrir Greyback hace su primera aparición cerrando las cortinas (sí, atemorizante) de la tienda. Ya después vienen los preparativos para regresar a Hogwarts y se introduce la secuencia en donde Harry escucha los "planes" de Malfoy sobre no regresar a la escuela el próximo año, y accidentalmente es descubierto por el güerillo, quien hace uso de su malicia al romperle la nariz de una patada, dejarlo petrificado y cubierto con la capa invisible para devolverlo a Londres. Afortunadamente, la siempre útil Luna Lovegood llega con sus lentes especiales para ver (introducir nombre raro), y así descubre a Harry. Gracias Yates por desaparecer a Tonks de la primera de dos escenas relevantes que tenía en el libro, y en donde se evidenciaba el inicio de una relación con Lupin.

Ya en Hogwarts, todo se va para abajo. Una vez más, las intervenciones de Zidler salvan la aburridísima trama que se gesta en torno a la vida escolar. El Quidditch vuelve, trayendo consigo a la odiosísima Lavender Brown (Jessie Cave), que logra encelar a una Hermione en una o dos divertidas escenas (obviamente hay muchísimas más, pero resultan tediosas y ñoñas).
Y la obsesión y suspenso de Harry hacia Malfoy queda relegada por las bromas en torno a Ron y Lavender, apretándose todo con los vagos recuerdos de Voldemort y la búsqueda de la memoria de Slughorn, sin olvidar sus reuniones y fiestas y el único partido de Quidditch que se juega en el año escolar.

Luego de haber hecho pausa en el género de comedia romántica, los hechizos en forma de rayitos y lucecitas vuelven a surgir, en una ridícula e innecesaria escena que únicamente pretende recordarle a la audiencia que Voldemort sigue amasando su ejército de Death Eaters, aunque siempre mande a los mismos tres chalanes a hacer su labor (Bellatrix, Greyback, y no recuerdo quien más, de lo intrascendente que resulta ser). En fin, aquí se muestra la gran falta de una correa de castigo para Harry, quien sin más, sale disparado como perro en celo atrás de la asesina de Sirius, haciendo caso omiso a los "enamorados" Lupin y Tonks. La babosa de Ginny sale tras él, y se enfrentan en uno de esos emocionantes duelos en donde aparecen pequeños rayos de color blanco, sin que nadie arroje un hechizo, dejando que el espectador adivine qué maldito conjuro es el que están usando. Viéndose vencidos por los alumnos, los temibles Death Eaters se van en sus clásicas nubes de humo, no sin antes echarle unas llamaradas a la casa de los Weasly (The Burrow, o La Madriguera), para que todos, olvidándose de sus varitas y la capacidad para conjurar agua, se queden viendo cómo su patrimonio queda reducido a cenizas.

Luego de mostrar lo horrible que los Death Eaters pueden ser, la comedia romántica resurge hasta que el libro del Príncipe Mestizo cobra importancia. Ah sí, porque durante toda la película se puede notar como muy por abajo del agua, casi subjetivamente, Harry siempre se mantuvo obsesionado con el libro. Pero vamos, no basta con que aquí y allá se salpiquen las advertencias contra el libro, se tiene que ver, que palpar, y en ningún momento se vuelve sólido dicho mensaje.

En fin, sucede el funeral de una reducida Aragog, que finalmente es enterrada del tamaño de un elefante bebé, y Harry consigue el recuerdo de Slughorn para descubrir el secreto de la aparente inmortalidad de Voldemort. Resulta que sus Horcruxes deben ser encontrados y destruidos antes de poderle disparar... un Avada Kedavra, por supuesto. De esta manera, entra la famosa escena de la cueva, tal vez la única que valga la pena en toda la película, de no ser porque la llamarada convocada por Dumbledore prefiere actuar como barrera para dejar a los Inferi al alcance de los magos, que al revés. Bueno, no se puede pedir mucho, y esa pequeña dosis de acción resulta un excelente calentamiento para lo que se aproxima.

Dumbledore queda medio loco y debilitado por los sucesos de la cueva, y ambos regresan a Hogwarts para descubrir que algo anda mal... por lo que Dumbledore le pide a Harry que se esconda en el piso de abajo (parece que el sí uso su correa de castigo en el muchacho). Al final de cuentas, cuando Snape le da el golpe de gracia, empieza otro silencio (como el de Sirius), mientras Dumbly cae por la torre hasta chocar contra el piso. Y... nada, no pasa nada.

Salvo un poco de destrucción por parte de la Lestrange, el resto del "escape" se hace en silencio, en fila india y completamente en orden, vamos hasta parece que Snape los puso a "guardar distancia por tiempos". El único que decide perseguirlos es Potter, pero se ve imposibilitado ante el talento y poder de Snape. El pérfido le revela que él es el Príncipe Mestizo antes de marcharse, y Harry se queda anodadado.

Finalmente, se da la alarma y todos los alumnos salen a ver el cadáver de Dumbly, que yace en uno de los patios. Llorando, revelan un "homenaje" con sus varitas, despejando la Marca Tenebrosa que se impuso al asesinar a Albus. Así, la batalla y el funeral se omiten de una historia que marcaba a éstos como puntos clave dentro de su estructura. Sin ellos, el suspenso abierto para Las Reliquias de la Muerte se queda incompleto, insípido, al igual que el resto de la película.

domingo, 12 de julio de 2009

El Libro de Piedra

Tiene ya unas semanas que vi este bodrio, y la espera fue buena porque sirvió para atenuar mi coraje e indignación, elevados exponencialmente después de haber presenciado semejante atrocidad.
Yo, como defensor del cine mexicano, pugno por ver cine nacional tan a menudo como los conglomerados Cinépolis, Cinemark y MM Cinemas me lo permiten, pero vamos, uno se queda sin argumentos con este tipo de películas, tan malas como el cáncer, tan mediocres como la actual Selección Mexicana y el sector cultural del ayuntamiento de Benito Juárez. Y aún falta vociferar contra aquellos que encontraron los medios para financiar este proyecto estudiantil con estrellas nacionales que ni me importan.
Creo que lo únco rescatable es el CGI de los créditos iniciales... después de eso uno fácilmente puede salirse sin perderse nada interesante. Al principio pensé en ser flexible porque el cine mexicano de terror de los últimos años no ha sido el mejor... (Kilómetro 31 hizo un trabajo decente en efectos especiales, pero se la jalaron con el final), pero vamos creo que se pudo haber hecho un mínimo esfuerzo por asustar al espectador.
Como no vi Cañitas... presencia ni Hasta el Viento Tiene Miedo, no puedo sacar referencias buenas del director, lo que es una verdadera calamidad porque ya lo taché en mi lista de fracasados.
¿Qué pensaba, que usar el mismo guión y añadirle carros de lujo y fotografía asquerosa iba a aumentar la tensión y el miedo en la película? ¿O que Ludwica Paletta iba a rescatar las mediocres actuaciones (mis elogios para los niños, que fueron los únicos que no me provocaron arranques suicidas), con su cara de huelo-a-popó y su aire de reina de belleza?
Por Dios que pasaba por la mente del director cuando decidió que lo mejor para la película era quemar las tomas en exteriores?
No, no, no, estoy tan indignado en que se gaste dinero haciendo estas mediocridades, ni siquiera aportan algo, ALGO, a la historia o al lenguaje, vamos se arruina todo con babosadas así.
Y seguro, como no se hizo una en sustos con la imagen, se recurre al audio (que involuntariamente provoca un brinco), pero ni siquiera es un audio inteligente, como El Exorcista, no.... son coritos mal nivelados de monjes gregorianos que hasta parece que van a salir en tercer plano cantando... y para el suspenso, una mujer que no deja de aullar, así estén desayunando tranquilamente, el suspenso debe aparecer por algún lado, la tensión tiene que existir.
Sin más comentarios, me despido advirtiendo que esta es una película que debe evitarse a toda costa.

miércoles, 8 de julio de 2009

Transformers: Revenge of the Fallen

Bah, desde el título se puede notar la ambigüedad de su interpretación. Revenge of the Fallen se refiere tanto a los Decepticons como al propio Fallen, uno de los primeros Prime que se rebeló contra sus hermanos, al querer absorber la energía del Sol para crear Energom, y por lo cual fue castigado y bautizado como "The Fallen".
Bueno, esa es toda la trama rescatable en la secuela del hitazo veraniego "Transformers", película Live Action que se basó en la serie creada a partir de los juguetes de Hasbro, que fueron lanzados en la ya lejana década de los ochenta. A pesar de los números en taquilla, esta primera película no fue del completo agrado de los fans, por lo que Michael Bay, el director que ama los slow motions, las tomas quemadas y los atardeceres, se concentró en dos problemas fundamentales de la primera entrega: el tiempo en pantalla de los Transformers y las batallas entre éstos.
Así que, ni tardo ni perezoso, encargó a los escritores nuevos robots y mejores batallas. Por ello, se decidió quitarles el halo de indestructibilidad del que fueron dotados en la primera parte, y ahora pueden morir con cualquier impacto y golpe hacia sus partes vitales.
Con la incursión de nuevos personajes en ambos bandos, uno espera al menos una introducción decente, en lugar de presentarlos mientras combaten a los Decepticons en un emocionante arranque. Además, presentan con biombos y platillos a Sideswipe, para después desaparecerlo hasta el final de la cinta. Las motitos, cuyos nombres jamás se me pegaron, hacen lo mismo, además de mostrarse bastante débiles en la batalla final.
La historia no es lo mejor que se haya podido hacer, pero teje decentemente las centenas de secuencias de acción que se despliegan continuamente. Eso significa que es mejor sentarse y admirar el gran trabajo en efectos visuales que disfrutar de una historia hueca, con actuaciones entre graciosas y patéticas, y un guión que abusa del absurdo en los personajes, hasta el punto de plasmarlos como parodias de alguna caricatura que aún no se inventa.
Como ejemplos están los Autobots gemelos, Mudflap y... no se cómo se llama el otro, pero no importa, nunca se llaman por sus nombres, pues están demasiado ocupados en insultarse como "niggas". También destaca el mayordomo del Señor Deeds, que ahora trabaja vendiendo carnes en algún establecimiento oriental de un barrio oriental de por ahí (sí mencionan la ciudad, pero realmente no importa, como muchos aspectos de la trama), y que resulta serles útil como único creyente en la teoría de que los Transformers llevan mucho tiempo entre nosotros. De esta manera, los personajes hartantes no dejan de hacer su aparición, con la únca convicción (aparentemente) de hartar al espectador. La primera parte tenía a la rubia esa (que debió quedarse callada) y a ese regordete que sale en todas las malas parodias en lo que mejor sabe hacer: clichés afroamericanos.
Esta secuela es otra que sufre de un ritmo tremendamente acelerado en el aspecto narrativo, al punto que parece ser un mal necesario para hilar todas las secuencias de acción. Vamos, explicaciones sobre el Energom son triviales, y los diálogos sólo aportan el conocimiento necesario.
Steve Jablonsky destaca en la música una vez más, desatando todo el "Bay Style" en las escenas y secuencias de acción, y parecer ser que tanto pegó "What I've Done" en la primera entrega, que ahora Linkin Park no sólo presenta la rola insignia, sino que hasta le echan una manita al score de la película. El efecto, toques roquerones para agudizar el efecto dramático, siempre funciona.