Propósito

Comentarios, críticas, reseñas, opiniones y datos curiosos sobre las películas, series y caricaturas que de alguna manera me han valido la pena para elogios, burlas, inspiración, berrinches ó admiración.

lunes, 31 de agosto de 2009

Respuesta

Hey, esta vez escribo para responder la duda del comentario anónimo que algún cibernauta posteó en mi crítica a Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Me sospecho de Rolando Montiel, pero no puedo asegurarlo, así que usuario anónimo, estos son los directores que se han realizado las adaptaciones de la saga del joven mago:


Harry Potter y la Piedra Filosofal/Harry Potter y la Cámara Secreta

Director: Chris Columbus

Chris Columbus se echó al hombro las primeras dos adaptaciones, con la desaprobación parcial de la autora J.K. Rowling, quien quería a Terry Gilliam (el director de Brazil y Doce Monos, además de la legendaria Monthy Python y el Santo Grial) en la sillita de madera. Su trabajo fue decente, limitándose a dar vida al mundo mágico de una manera un tanto sobria, apegándose a lo descrito en los libros. Siendo su apellido un sinónimo de diversión familiar (este señor tiene en su currículum las primeras dos entregas de Mi Pobre Angelito y Papá por Siempre), sus entregas van ad hoc con el tono de las primeras dos partes.

Harry Potter y el Prisionero de Azkabán

Director: Alfonso Cuarón

El designio de Alfonso Cuarón para dirigir la tercera parte fue una sorpresa en muchas partes, sobretodo después de su hit de principios de siglo (apoco no suena como de hace mucho tiempo) Y tu Mamá También, que presentaba a... ¡dos hombres besándose! Y luego despertando juntos... ¡sin ropa! Dios, que podría haber hecho que Warner Bros decidiera encomendar la franquicia infanto-juvenil a semejante personaje... pues su trabajo en La Princesita, además del manejo de la adolescencia en la controvertida película con Diego y Gael, creando una perfecta elección para el momento en que la saga debe dejar atrás los chistecitos bobos y comenzar a madurar... y en ese sentido lo logra de manera fenomenal. Además de un guiño al amor entre Ron y Hermione (en ese año -2003- apenas surgían rumores, nada concreto se vería hasta el 2005 en el sexto libro), Cuarón ostenta la mejor dirección y fotografía (en mi humilde opinión y la de muchos sitios online), con algunas carencias en el guión, pero sin duda la mejor de la saga.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

Director: Mike Newell

Debido al exhaustivo trabajo que representó la postproducción de El Prisionero... Cuarón decidió pasar la estafeta a Mike Newell, director de La Sonrisa de Mona Lisa y Cuatro Bodas y un Funeral. Newell se llevó mi reconocimiento por lograr meter (algo forzado) casi todos los aspectos del colosal libro en una película de dos horas y cachito, sin omitir ni alterar gran parte de la trama. Su defecto, el haber hecho la realización demasiado rápida y superficial, sin llegar a profundizar en los efectos de la historia en los personajes, ni llegar a tener un ritmo balanceado. Por ende, la película termina sintiéndose frívola y correteada, un tanto sin chiste.

Harry Potter y la Orden del Fénix/Harry Potter y el Príncipe Mestizo/Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Director: David Yates

Con Newell trabajando en El Amor en los Tiempos del Cólera, Cuarón disfrutando de su éxito en Niños del Hombre, y Columbus demasiado fuera de onda para el tono de la Orden, se reclutó a un director con sólo una producción cinematográfica, y una carrera más nutrida en lo que a televisión se refiere. Su trabajo en la Orden, para mí, dejó mucho que desear. Sólo ciertas cosas me parecieron lo suficientemente decente como para considerarla una buena adaptación, como el casting de Imelda Staunton como Umbridge. Sin embargo, si la cuarta entrega parece acelerada y superflua, ésta se la lleva por las patas, creando una historia plástica y sin emoción, que culmina con la insípida muerte de Sirius Black y una batalla entre Voldy y Dumbly demasiado corta. Lo que le aplaudo fue la secuencia de recuerdos y el diálogo entre Harry cuando es posesionado por Voldy. El resto, prescindible.
La sexta no se queda atrás. Respaldado por su director de fotografía y las mejores actuaciones de la saga hasta la fecha, El Príncipe Mestizo (ó El Misterio del Príncipe, como se lee en la mala traducción) se queda opacada en profundidad de historia, y herida por desviarse de la trama central (el libro de pociones de Harry), hacia una de las numerosas subtramas (el amor en Hogwarts), con escenas que no sólo rayan en lo cursi, sino en lo asquerosamente detestable, con riesgos de diabetes por tanta azúcar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Hace ya muchos ayeres, para la Generación Nintendo, una serie americana (que para muchos era una creación original y no una copia al carbón de un serial japonés) empezó a hacer furor: los Power Rangers. Para ese entonces, yo contaba con la tierna edad de ocho años, y luego de haber sido arrebatado de las Tortugas Ninja por un tiempo, esta serie hizo un buen relleno para mi demanda de acción televisiva.
Bueno, el chiste es que hoy anduve revisando datos curiosos tanto de la serie como de la película, y me encontré con cosas bastante polarizadas.

1. Para aquellos que recuerden la primera temporada, (la de los primeros zords en forma de dinosaurios), seguramente recuerdan a la chavita asiática Triny (Thuy Trang), la Yellow Ranger. Apenas duró una temporada, pero para muchos dejó una huella (fuera del estereotipo japonés y la cuasi-burla de tener el amarillo por ser de la "raza amarilla"). Sin mucho currículum fuera de la serie, Thuy murió en 2001 en un accidente automovilístico, dejando un shock y catapultando sus resultados en Google a más de cuatro millones.


2. Del resto del cast que estuvo en las primeras temporadas, los más activos han sido Jhonny Yong Bosch y Amy Jo Johnson. El primero se supo mover en el área del doblaje, prestando su voz a una infinidad de personajes en anime y videojuegos, destacando la voz americana de Ichigo Kurosaki de Bleach, y Nero en Devil May Cry 4.

A Amy se le pudo ver primero en el remake de Salvados por la Campana, en un drama de anorexia y bulimia que una vez vi en la tele, y más recientemene en Flashpoint y Veritas, el Príncipe de la Verdad.

3. El que nomás no pudo (o no quiso) despegarse de su papel, fue el que le hacía de Tommy, Jason David Frank, quien a pesar de haber sido uno de los más longevos (aunque entró tarde en la primera temporada), regresó para unos especiales y luego se quedó de regular en una temporada, interpretando a un Tommy veterano, convertido en doctor, y que fungía como una especie de Zordon.

4. Goldar, el perro dorado que fue despojado de sus alas en el primer capítulo, murió al parecer en la serie. Sucedió en una de esas temporadas avanzadas, y dado que todos mis amigos y yo nos rendimos al final de los Zeo, casi nadie se detuvo a ver dicho capítulo. En él, todos los enemigos se juntaban en una especie de concilio bajo el mando de Dark Specter, para celebrar la captura de Zordon. Luego de que los Rangers llegaran y sucedieran cosas, Zordon se sacrificaba para formar una especie de bomba que erradicaba a los enemigos, ó volverlos humanos, en su defecto.

5. Lo que más me sorprendió fue haber aprendido (como dije al incio del post) que los Power Rangers no sólo estaban basados en una serie japonesa, sino que eran literalmente, una copia al carbón de la misma. Ni squiera se molestaron en cambiarle nada, salvo los trajes, me parece, y cada vez que los "Kyôryû sentai Jûrenjâ" cambiaban de temporada, los Rangers igual lo hacían. Aquí dejo unos videos donde se muestra perfectamente lo copiones que los americanos pueden llegar a hacer. Se trata de un capítulo especial en donde muestran a todos los Red Rangers de todas las temporadas:

Versión japonesa.

http://www.youtube.com/watch?v=NI0UPMLX8eg

Versión americana.

http://www.youtube.com/watch?v=vLFVScy45LI






domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter and the Half-Blood Prince


Gran decepción. Es lo que puedo decir. Luego de las atrocidades cometidas en la Órden del Fénix, David Yates vuelve a las andadas para la entrega de la que quizás sea la más mediocre realización en la saga del mago.
No me considero fan de las películas como tal, por lo tanto nunca me ha indignado mucho que omitan tal o cual cosa - que escalaron en número conforme los libros se fueron engrosando -, salvo aquellas que sí aportan a la trama y la realización. A Cuarón se la pasé cuando omitió los orígenes del Mapa del Merodeador y la razón de ser del patronus de Harry. A Mike Newell se la pasé cuando omitió por completo la jugada en la Copa de Quidditch, y a David Yates cuando omitió... bueno no, a David Yates no le perdoné ningún error. ¿Por qué? Primeramente, por convertir la muerte de Sirius Black en un hecho de la vida cotidiana, sin emoción ni trascendencia. Sirius muere, Harry grita, y todo se olvida para dar entrada al duelo entre Voldemort y Harry. Ilusamente, pensé que no se podía cometer tal error de nuevo.

Y no sólo se cometió, sino que se agrandó con premeditación, alevosía y ventaja. Vamos, si en la reseña anterior pensé que hacían las cosas a propósito, con David Yates ya sé que sí son adrede.
Esta vez los fans sólo criticaremos la ausencia de la batalla final, luego de una insípida e intransigente muerte, aún más que la de Sirius, y un raquítico y rancio "homenaje" con luces. Pero antes de todo, vamos con la sinopsis.

Harry Potter es un adolescente normal que gusta leer periódicos raros, en donde él forma parte de los titulares desde hace un año. Ama los trenes, y gusta de viajar en ellos tan a menudo como puede, sin importarle que su cabeza tenga precio. Entonces, una tarde, luego de haber quedado en salir con una simpática mesera, se encuentra con un anciano de largas barbas, que se aparece en el andén de enfrente. Al parecer, Harry lo conoce, y decide acompañarlo.

Eso bien podría ser la premisa de una historia completamente distinta, como el spin-off de Evangelion en donde sólo había armas en lugar de EVAs. Bueno, pues después de una introducción en donde el Millenium Bridge es colapsado por los Death Eaters, se nos presenta ese inusual extracto de la vida de Potter, en donde, junto a Albus Dumbledore, se marchan a reclutar a un antiguo amigo y colega de éste último, con el fin de convencerlo para retomar su puesto como profesor en Hogwarts. En ese momento, se le da un vistazo a lo que será el transporte necesario en la séptima parte de la saga: la Aparición. Debo destacar que este elemento podría haber sido tomado en cuenta dentro de la trama, y de hecho se vería como una pieza sólida en un trabajo de Colombus o Cuarón, ellos sí sabían introducir las clases dentro de la cinta, no como Yates.

Saltando la insípida descripción de la Aparición, ambos entran en una casa a conocer a Horace Slughorn, interpretado por ZIDLER!!! Sí, el carismático maestro de ceremonias de Moulin Rouge!!! Oh... que genial!!! Amo el "shushushu" que hace cuando da vueltas mientras le explica la obra de teatro al inversionista. Harry logra convencer a un reticente Slughorn de aceptar el puesto en Hogwarts simplemente con mirar las fotografías, poner cara de huérfano bueno y dejar que el señor saque todas las conjeturas.


De ahí, Dumbledore avienta a Harry en un pantano cercano a la Madriguera, en donde una forzadísima Ginny lo espera ansiosa (si eso es lo que se puede apreciar tras su plástica e inexpresiva cara). Después de unas escenas aburridas, vamos a la tienda de los hermanos Weasley, la única que permanece abierta en el sombrío Callejón Diagón. Ahí, la dizque paranoia de Harry con Malfoy comienza a burbujear, al verlo entrar a Borgin & Burkes, una tienda con artículos relacionados con la magia negra, introducida en La Cámara Secreta y usada recurrentemente en pedacitos de cada novela, ahorrándole el trabajo a Yates de hacer la presentación.

Luego de ver una especie de prisma rectangulaer color negro, y una extraña fascinación de Malfoy por el objeto, Fenrir Greyback hace su primera aparición cerrando las cortinas (sí, atemorizante) de la tienda. Ya después vienen los preparativos para regresar a Hogwarts y se introduce la secuencia en donde Harry escucha los "planes" de Malfoy sobre no regresar a la escuela el próximo año, y accidentalmente es descubierto por el güerillo, quien hace uso de su malicia al romperle la nariz de una patada, dejarlo petrificado y cubierto con la capa invisible para devolverlo a Londres. Afortunadamente, la siempre útil Luna Lovegood llega con sus lentes especiales para ver (introducir nombre raro), y así descubre a Harry. Gracias Yates por desaparecer a Tonks de la primera de dos escenas relevantes que tenía en el libro, y en donde se evidenciaba el inicio de una relación con Lupin.

Ya en Hogwarts, todo se va para abajo. Una vez más, las intervenciones de Zidler salvan la aburridísima trama que se gesta en torno a la vida escolar. El Quidditch vuelve, trayendo consigo a la odiosísima Lavender Brown (Jessie Cave), que logra encelar a una Hermione en una o dos divertidas escenas (obviamente hay muchísimas más, pero resultan tediosas y ñoñas).
Y la obsesión y suspenso de Harry hacia Malfoy queda relegada por las bromas en torno a Ron y Lavender, apretándose todo con los vagos recuerdos de Voldemort y la búsqueda de la memoria de Slughorn, sin olvidar sus reuniones y fiestas y el único partido de Quidditch que se juega en el año escolar.

Luego de haber hecho pausa en el género de comedia romántica, los hechizos en forma de rayitos y lucecitas vuelven a surgir, en una ridícula e innecesaria escena que únicamente pretende recordarle a la audiencia que Voldemort sigue amasando su ejército de Death Eaters, aunque siempre mande a los mismos tres chalanes a hacer su labor (Bellatrix, Greyback, y no recuerdo quien más, de lo intrascendente que resulta ser). En fin, aquí se muestra la gran falta de una correa de castigo para Harry, quien sin más, sale disparado como perro en celo atrás de la asesina de Sirius, haciendo caso omiso a los "enamorados" Lupin y Tonks. La babosa de Ginny sale tras él, y se enfrentan en uno de esos emocionantes duelos en donde aparecen pequeños rayos de color blanco, sin que nadie arroje un hechizo, dejando que el espectador adivine qué maldito conjuro es el que están usando. Viéndose vencidos por los alumnos, los temibles Death Eaters se van en sus clásicas nubes de humo, no sin antes echarle unas llamaradas a la casa de los Weasly (The Burrow, o La Madriguera), para que todos, olvidándose de sus varitas y la capacidad para conjurar agua, se queden viendo cómo su patrimonio queda reducido a cenizas.

Luego de mostrar lo horrible que los Death Eaters pueden ser, la comedia romántica resurge hasta que el libro del Príncipe Mestizo cobra importancia. Ah sí, porque durante toda la película se puede notar como muy por abajo del agua, casi subjetivamente, Harry siempre se mantuvo obsesionado con el libro. Pero vamos, no basta con que aquí y allá se salpiquen las advertencias contra el libro, se tiene que ver, que palpar, y en ningún momento se vuelve sólido dicho mensaje.

En fin, sucede el funeral de una reducida Aragog, que finalmente es enterrada del tamaño de un elefante bebé, y Harry consigue el recuerdo de Slughorn para descubrir el secreto de la aparente inmortalidad de Voldemort. Resulta que sus Horcruxes deben ser encontrados y destruidos antes de poderle disparar... un Avada Kedavra, por supuesto. De esta manera, entra la famosa escena de la cueva, tal vez la única que valga la pena en toda la película, de no ser porque la llamarada convocada por Dumbledore prefiere actuar como barrera para dejar a los Inferi al alcance de los magos, que al revés. Bueno, no se puede pedir mucho, y esa pequeña dosis de acción resulta un excelente calentamiento para lo que se aproxima.

Dumbledore queda medio loco y debilitado por los sucesos de la cueva, y ambos regresan a Hogwarts para descubrir que algo anda mal... por lo que Dumbledore le pide a Harry que se esconda en el piso de abajo (parece que el sí uso su correa de castigo en el muchacho). Al final de cuentas, cuando Snape le da el golpe de gracia, empieza otro silencio (como el de Sirius), mientras Dumbly cae por la torre hasta chocar contra el piso. Y... nada, no pasa nada.

Salvo un poco de destrucción por parte de la Lestrange, el resto del "escape" se hace en silencio, en fila india y completamente en orden, vamos hasta parece que Snape los puso a "guardar distancia por tiempos". El único que decide perseguirlos es Potter, pero se ve imposibilitado ante el talento y poder de Snape. El pérfido le revela que él es el Príncipe Mestizo antes de marcharse, y Harry se queda anodadado.

Finalmente, se da la alarma y todos los alumnos salen a ver el cadáver de Dumbly, que yace en uno de los patios. Llorando, revelan un "homenaje" con sus varitas, despejando la Marca Tenebrosa que se impuso al asesinar a Albus. Así, la batalla y el funeral se omiten de una historia que marcaba a éstos como puntos clave dentro de su estructura. Sin ellos, el suspenso abierto para Las Reliquias de la Muerte se queda incompleto, insípido, al igual que el resto de la película.

domingo, 12 de julio de 2009

El Libro de Piedra

Tiene ya unas semanas que vi este bodrio, y la espera fue buena porque sirvió para atenuar mi coraje e indignación, elevados exponencialmente después de haber presenciado semejante atrocidad.
Yo, como defensor del cine mexicano, pugno por ver cine nacional tan a menudo como los conglomerados Cinépolis, Cinemark y MM Cinemas me lo permiten, pero vamos, uno se queda sin argumentos con este tipo de películas, tan malas como el cáncer, tan mediocres como la actual Selección Mexicana y el sector cultural del ayuntamiento de Benito Juárez. Y aún falta vociferar contra aquellos que encontraron los medios para financiar este proyecto estudiantil con estrellas nacionales que ni me importan.
Creo que lo únco rescatable es el CGI de los créditos iniciales... después de eso uno fácilmente puede salirse sin perderse nada interesante. Al principio pensé en ser flexible porque el cine mexicano de terror de los últimos años no ha sido el mejor... (Kilómetro 31 hizo un trabajo decente en efectos especiales, pero se la jalaron con el final), pero vamos creo que se pudo haber hecho un mínimo esfuerzo por asustar al espectador.
Como no vi Cañitas... presencia ni Hasta el Viento Tiene Miedo, no puedo sacar referencias buenas del director, lo que es una verdadera calamidad porque ya lo taché en mi lista de fracasados.
¿Qué pensaba, que usar el mismo guión y añadirle carros de lujo y fotografía asquerosa iba a aumentar la tensión y el miedo en la película? ¿O que Ludwica Paletta iba a rescatar las mediocres actuaciones (mis elogios para los niños, que fueron los únicos que no me provocaron arranques suicidas), con su cara de huelo-a-popó y su aire de reina de belleza?
Por Dios que pasaba por la mente del director cuando decidió que lo mejor para la película era quemar las tomas en exteriores?
No, no, no, estoy tan indignado en que se gaste dinero haciendo estas mediocridades, ni siquiera aportan algo, ALGO, a la historia o al lenguaje, vamos se arruina todo con babosadas así.
Y seguro, como no se hizo una en sustos con la imagen, se recurre al audio (que involuntariamente provoca un brinco), pero ni siquiera es un audio inteligente, como El Exorcista, no.... son coritos mal nivelados de monjes gregorianos que hasta parece que van a salir en tercer plano cantando... y para el suspenso, una mujer que no deja de aullar, así estén desayunando tranquilamente, el suspenso debe aparecer por algún lado, la tensión tiene que existir.
Sin más comentarios, me despido advirtiendo que esta es una película que debe evitarse a toda costa.

miércoles, 8 de julio de 2009

Transformers: Revenge of the Fallen

Bah, desde el título se puede notar la ambigüedad de su interpretación. Revenge of the Fallen se refiere tanto a los Decepticons como al propio Fallen, uno de los primeros Prime que se rebeló contra sus hermanos, al querer absorber la energía del Sol para crear Energom, y por lo cual fue castigado y bautizado como "The Fallen".
Bueno, esa es toda la trama rescatable en la secuela del hitazo veraniego "Transformers", película Live Action que se basó en la serie creada a partir de los juguetes de Hasbro, que fueron lanzados en la ya lejana década de los ochenta. A pesar de los números en taquilla, esta primera película no fue del completo agrado de los fans, por lo que Michael Bay, el director que ama los slow motions, las tomas quemadas y los atardeceres, se concentró en dos problemas fundamentales de la primera entrega: el tiempo en pantalla de los Transformers y las batallas entre éstos.
Así que, ni tardo ni perezoso, encargó a los escritores nuevos robots y mejores batallas. Por ello, se decidió quitarles el halo de indestructibilidad del que fueron dotados en la primera parte, y ahora pueden morir con cualquier impacto y golpe hacia sus partes vitales.
Con la incursión de nuevos personajes en ambos bandos, uno espera al menos una introducción decente, en lugar de presentarlos mientras combaten a los Decepticons en un emocionante arranque. Además, presentan con biombos y platillos a Sideswipe, para después desaparecerlo hasta el final de la cinta. Las motitos, cuyos nombres jamás se me pegaron, hacen lo mismo, además de mostrarse bastante débiles en la batalla final.
La historia no es lo mejor que se haya podido hacer, pero teje decentemente las centenas de secuencias de acción que se despliegan continuamente. Eso significa que es mejor sentarse y admirar el gran trabajo en efectos visuales que disfrutar de una historia hueca, con actuaciones entre graciosas y patéticas, y un guión que abusa del absurdo en los personajes, hasta el punto de plasmarlos como parodias de alguna caricatura que aún no se inventa.
Como ejemplos están los Autobots gemelos, Mudflap y... no se cómo se llama el otro, pero no importa, nunca se llaman por sus nombres, pues están demasiado ocupados en insultarse como "niggas". También destaca el mayordomo del Señor Deeds, que ahora trabaja vendiendo carnes en algún establecimiento oriental de un barrio oriental de por ahí (sí mencionan la ciudad, pero realmente no importa, como muchos aspectos de la trama), y que resulta serles útil como único creyente en la teoría de que los Transformers llevan mucho tiempo entre nosotros. De esta manera, los personajes hartantes no dejan de hacer su aparición, con la únca convicción (aparentemente) de hartar al espectador. La primera parte tenía a la rubia esa (que debió quedarse callada) y a ese regordete que sale en todas las malas parodias en lo que mejor sabe hacer: clichés afroamericanos.
Esta secuela es otra que sufre de un ritmo tremendamente acelerado en el aspecto narrativo, al punto que parece ser un mal necesario para hilar todas las secuencias de acción. Vamos, explicaciones sobre el Energom son triviales, y los diálogos sólo aportan el conocimiento necesario.
Steve Jablonsky destaca en la música una vez más, desatando todo el "Bay Style" en las escenas y secuencias de acción, y parecer ser que tanto pegó "What I've Done" en la primera entrega, que ahora Linkin Park no sólo presenta la rola insignia, sino que hasta le echan una manita al score de la película. El efecto, toques roquerones para agudizar el efecto dramático, siempre funciona.

jueves, 11 de junio de 2009

Star Trek, el reboot impecable


Oh, ayer fue una tarde muy interesante. No sólo vencí uno de mis más grandes paradigmas, sino que me gustó en verdad lo que vi. Me refiero a una de las series que me atormentaban de niño, esas de la barra setentera cuando el cable en Cancún apenas estaba empezando. No recuerdo si todo estaba en Fox o se lo repartían varios canales, pero cada vez que me enfermaba, tenía que chutarme la dichosa barra setentera que incluía "Los Tres Chiflados", "Tierra de Gigantes", "Perdidos en el Espacio", "La Isla de Gilligan", "La Isla de la Fantasía", y, por supuesto, Star Trek. Como siempre he sido más fan de Star Wars y ambas sagas están medio peleadas, y siempre se me hicieron más geeks los que favorecían al Capitán Kirk, nunca me dieron ganas de adentrarme en el concepto.
Sin embargo, y como todo ícono de la cultura pop, algunos elementos, como nombres y frases, irremediablemente se pegan a través de parodias, chistes u homenajes en otras series y caricaturas. Vagamente, recordaba al Capitán Kirk, al señor Spock, el saludo de vulcano, la forma de la famosísima nave Enterprise, y la frase "Beam me up, Scotty".
Por esa razón, ahora que vi que saldría OTRA película más de "Viaje a las Estrellas", pensé que las secuelas jamás se terminarían. Y precisamente debido a eso, recibí con agrado la noticia que anunciaba que ésta sería una precuela que antecediera a toooda la saga, y que el señor creativo que se encontraba detrás de todo era el señor J. J. Abrams, creador de Alias, Lost, y Cloverfield. De Alias no puedo decir mucho, pero Lost y Cloverfield tienen conceptos bastante sólidos, una gigantesca cantidad de fans, y bueno, toda una mitología que supera la historia mostrada en pantalla. De ahí que le diera a Star Trek una oportunidad de sorprenderme.
Y vaya que lo hizo.
Atrás quedó la idea de una serie vieja, aburrida, en donde la cámara no pasaba del puente de mando del Enterprise, con el capitán gritando cosas mientras todos apretaban botones y accionaban palancas. Esto fue un punto y aparte en la serie, respetando (a mi parecer) el concepto, nombres, personajes e historia en general, mientras se le daba un inicio fresco y dinámico, adaptado obviamente, a las generaciones actuales. De esta manera, tooodo se nos presenta como nuevo, hasta la dichosa nave, que hace su primera aparición mientras está siendo construida.
La historia narra los inicios del Capitán Kirk y el Señor Spock, como seres completamente opuestos, cuyos destinos se cruzan dentro de la Star Fleet. La historia presenta su tierna infancia, una adolescencia-juventud, y finalmente, el momento en que ambos se enrolan en la Star Fleet. Los personajes tienen su primer encontronazo cuando Kirk pasa una prueba de simluación diseñada para ser insuperable, haciendo trampa. Ante esto, un Señor Spock interpretado por el villano de Héroes, Silar (Chris Pine mantuve la esperanza de que en algún momento le abriera el cráneo a alguien).
La nueva tripulación del Enterprise
Seguramente a los fans de la serie les divertirán muchos de los guiños y detalles en donde se hace referencia al resto de la saga, como el "chiste" en donde Uhura no dice su nombre, y es que por muchos años se pensó que no tenía, hasta que comenzaron a llamarla Nyota... (risas forzadas). Los simples mortales, en cambio, podrían terminar preguntándose por qué la gente cuchichea...
En fin, J J Abrams agrega su toque tanto en la historia como en la forma, y, con lo fan que seguramente debe ser, este es, además de un reboot, un homenaje a una de las grandes leyendas pop de la ciencia ficción. Personalmente, la recomiendo a todo público, aunque aguas... puede oler demasiado a geek en la sala...

martes, 9 de junio de 2009

Up


Por fin, alguien lo ha logrado. Durante meses he estado buscando una película que tuviera la fuerza para hacerme llorar, para conmoverme hasta que las lágrimas fuesen incontenibles, y no sólo con el acostumbrado nudo en la garganta que pronto se desvanece. Y la he encontrado en la más inusual de las películas de la temporada... Up.
Up, una cinta que guardaba herméticamente una parte sustancial de la trama - como es típico en las películas de Pixar -, presagiando lo que podría haber sido un fracaso: un anciano que un día decide volar en su propia casa, atando globos (sí, globos) a su chimenea para irse de su ciudad con rumbo desconocido. Acostumbrado a este tipo de premisas, a la espera de llevarme una vuelta de tuerca a media historia, fui a verla en 3-D.
El primer aspecto a resaltar es que Up no se engalana en el uso de la dichosa tercera dimensión, al contrario de otras películas (como My Bloody Valentine 3-D), sino que la integra como parte de la experiencia visual, sin que en un momento veas que las cosas vienen hacia ti intencionalmente (como la aguja en la intro de Coraline).

El segundo aspecto que sale a relucir de inmediato es la música. De aquí uno se da cuenta que Michael Giacchino parece ya haberse convertido tanto en el músico de cabecera de Pixar, como en una de las grandes promesas a futuro (un futuro donde John Williams, Ennio Morricone, hasta Harry Gregson-Williams estén muertos), al ser creador de melodías tan espeluznantes y rebosantes de suspenso como Lost, y otras tan hermosas e inspiradoras como Ratatouille, y otras heróicas como Los Increíbles y otras remezcladas como Speed Racer y otras como... bueno creo que me doy a entender. En fin, Giacchino hace que la música salte y salpique todo de color, realzando de manera excepcional el de por sí colorido aspecto visual de la película.
Bueno, por más que me gustaría narrar aunque sea un poco de la película, existe el riesgo de estropear los magníficos cuadros y secuencias que aparecen desde la introducción, así que sólo diré que en los primeros diez minutos pude reír y llorar a placer, literalmente. No se si el hecho de que sea una película animada le esté dando algúne efecto agregado, pero la verdad es que Pixar, en mi opinión, logró resumir toda la ternura que se aventaron en Wall-E, simplemente en la introducción de esta película.
Continuando con la premisa conocida mediante el trailer, Up narra la historia de Carl Fredricksen, un amargado viejito que vive en una casa antigua y tradicional, en un barrio que ya fue consumido por rascacielos y grandes edificios comerciales. Resulta que una compañía, cuyo nombre jamás se conoce, quiere comprar su casa para demolerla, pero Carl se niega rotundamente. Una mañana, observa cómo su buzón es tirado por una revolcadora de cemento, y al instante, un trabajador se apresura a recogerlo, al tiempo que Carl intenta colocarlo de nuevo en su lugar, provocando un forcejeo que, al final, termina en: ¡Sangre! Sí, sangre, Pixar ha mostrado sangre en una película... una señal irrefutable de que las cosas han ido demasiado lejos para Carl. Bueno, al señor lo condenan a un asilo, dándole una noche para prepararse, pero cuando los trabajadores llegan a su casa, Carl los sorprende amarrando una inmensa cantidad de globos a su casa y escapando con todo y su hogar.
Ahora, a nivel narrativo, aquí comienza un pacto entre la historia y el espectador, una especie de contrato por el cual se establece (siempre a nivel subliminal) que el espectador está de acuerdo con la idea de que un hombre pueda tomar muchos globos y hacerlos levita, para evitarse las explicaciones al final. Hago mención de esto último por las quejas (por parte de gringos, mayormente) de que "no es posible que una casa flote", ni que "un viejito la esté jalando" etc.
Y a partir de aquí me gustaría hacer mención que Up es una película que logra equilibrar el entretenimiento para niños y el mensaje serio para los adultos de una manera excepcional. Esto ya es algo tradicional en Pixar, pero con cada película lo van refinando.
Aunque a primera vista no lo parezca, Up tiene muchos símbolos y referencias a la muerte y al duelo sufrido por una persona, y todo aquel que haya dudado al deshacerse de las pertenencias de un ser querido que ha fallecido, entenderá perfectamente la renuencia de Carl a abandonar su casa y sus pertenencias. La misma imagen del pobre anciando con la casa a cuestas - literalmente - es un reflejo de lo pesada que puede ser la carga y el dolor de una persona ante la muerte.
A la mitad de la película, muchas cosas en cuanto a la trama cambian. Se introduce un humor muy blanco y muy inteligente, ya que hacen uso de clichés bien establecidos por íconos norteamericanos como los Looney Tunes o las películas clásicas de Disney, sobre todo a la hora de introducir a la gigantesca manada de perros que provocarán un dolor de cabeza a Carl y a Russell. La carga simbólica, en contraste, toma más peso y conlleva a un hermoso y valiente clímax.
En el aspecto técnico, Up sobresale por las vistosas texturas que maneja en todo momento. Sin en Wall-E los reflejos y los modelos tencológicos fueron el deleite visual, aquí viene siendo el sentimiento "abrazable" que tienen personajes, y la sensación "acogedora" de los escenarios. Tanto la tela del traje de Carl, como los pelos de Dug, como las nubes y las plantas, e incluso los globos, vienen a coronar el excelente trabajo de Pete Docter y Bob Peterson, escritores y directores de este gran logro.

Up, gracias a Pixar, no es una "película para niños" en el sentido estricto de la palabra. Pixar ya sobrepasó eso, está por encima de un simple humor y una historia tierna, y lo demuestra con cada filme que aparece bajo su nombre. Sin duda, Disney hizo una gran inversión al absorber a estos estudios de animación.