Propósito

Comentarios, críticas, reseñas, opiniones y datos curiosos sobre las películas, series y caricaturas que de alguna manera me han valido la pena para elogios, burlas, inspiración, berrinches ó admiración.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Sector 9 - Not a Halo movie


Esta semana ha sido de película para mí, literalmente, pues como cada octubre, me lanzo a Playa del Carmen para trabajar como staff en una edición más del Riviera Maya Underground Film Festival, que en esta ocasión se rayó con el evento de clausura, los personajes que arribaron, los cortos y los largos, pero para más información está el blog oficial del festival: http://rmuff.blogspot.com.
Por otra parte, me frustraron el final de los Bastardes, por lo que la reseñaré cuando la vea completa. Por mientras, dedico esta entrada a otra excelente película: Sector 9. Basada en el cortometraje del mismo nombre y director, esta película tiene unos orígenes chistosos en cuanto a su concepción y realización.
La premisa para el cortometraje se basó en las experiencias de la infancia del director Neill Blomkamp durante la época del apartheid en Sudáfrica. Más tarde, realizó el cortometraje "Alive in Joburg" en 2005, que, en un estilo de documental, narra los problemas y enfrentamientos entre humanos y alienígenas en Johannesburgo.
Más tarde, Neill se convertiría en el director de la adaptación fílmica de Halo, el exitoso juego de Xbox, con Peter Jackson como productor ejecutivo, pero al final los planes se cayeron. Ante la frustración de planes, Jackson le dio 30 millones de dólares a Neill para hacer lo que quisiera. El resultado fue Sector 9.

De nuevo a manera de documental, Sector 9 narra la llegada de alienígenas a la Tierra hace 28 años, estancando su nave nodriza en Sudáfrica. Eventualmente, los humanos sacan a los aliens de la nave, percatándose de las maltrechas condiciones en las que se encuentran. Luego de asistirlos, les ofrecen vivienda en un sector de chozas en Johannesburgo, al que deciden llamar Sector 9.
Hoy en día, las condiciones en las que viven se han tornado insostenibles, por lo que las Naciones Unidas decide reubicar a los extraterrestres a otro sitio, el llamado Sector 10, para ofrecerles una vida mejor. Wikus van de Merwe es el elegido para notificar a los aliens de la evacuación de sus hogares, por lo que organiza una incursión al Sector 9 junto al ejército.
Sin embargo, nadie sabe de un plan ideado por Christopher Johnson, el único extraterrestre que parece tener la voluntad de escapar de la miseria en la Tierra y regresar a casa, y cuyo plan entrelazará su destino con el de Wicas para salvar a la raza de los langostinos de un decadente futuro.

Sector 9 llega como una película fresca en un año en donde la creatividad se ha mostrado prácticamente ausente del cine comercial, y en un lugar como Cancún, donde rara vez lse exhiben buenas películas independientes, la frescura se nota como un millón de Halls en la garganta. Balancea el documental y la acción con una armonía perfecta, logrando mantener el toque de cine independiente y de bajo presupuesto aún cuando todos los aliens son generados por computadora. No se atiene a formatos de Hollywood, manteniendo un ritmo y cadencia propios, balanceando las entrevistas que narran el fondo de la historia con las secuencias de la evacuación, y más tarde con la corretiza de Wicas.
La fuerza de la película se encuentra en la analogía entre la opresión a los extraterrestres y la opresión real a los que consideramos "aliens": negros, latinos, asiáticos, homosexuales, musulmanes, etc. todo aquel que no coincida plenamente con los paradigmas sociales de un país. De igual manera retrata a los que se aprovechan de las desventajas sociales, y aquellos que desean tener el control total, sin importarles cuántos mueran en el camino. Todo eso manejado con símbolos simples y amenizado con unas buenas balaceras para complacer a los fanáticos del género de acción.
Recomendada al cien por ciento.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Rocket Science


No suelo comentar películas vistas a medias, pero esta simplemente me atrapó desde un simple vistazo a la fotografía. Dios bendiga a HBO... habiendo dicho esto, procedo. Este filme de Jeffrey Blitz tiene una premisa similar a su cinta anterior, Spellbound, que se centra en un grupo de adolescentes tratando de ganar un concurso de deletreo. La historia se centra en Hal Hefner (Reece Thompson), un adolescente con un hogar recientemente cambiado. El divorcio de sus padres, la cleptomanía y violencia de su hermano Earl, y su nuevo padrastro y hermanastro coreanos lo tienen en una desgastante situación. Tan desesperante, que no para de balbucear.
Tratando de buscar las respuestas de la vida, se encuentra con Ginny, una obsesiva estudiante que busca desesperadamente ganar el concurso interescolar de debate. Ella, instándolo a mejorar su vida, lo "recluta" como pareja de debate, y comienza a entrenarlo para ganar el concurso con el que está tan obsesionada. Añadiéndose más presion, Hal se esfuerza por detener sus balbuceos mientras se percata que está enamorado de Ginny.
La trama, aunque parece típica para una comedia romántica, no cesa de dar giros inesperados, y, a riesgo de forzar la historia y los personajes, las vueltas de tuerca no cesan sus giros, hasta llegar a un final completamente inesperado.
Similar a lo que sucede con Little Miss Sunshine, Rocket Science parece ser una película "en donde no pasa nada", es decir, que podría verse como una película con un conflicto que no se soluciona, pero, en realidad, las pequeñas subtramas y giros de tuerca tienen la grandeza de ser las que van encontrando una conclusión, revelando un avance etéreo en la mente del personaje.
Las actuaciones no requieren de un elaborado trabajo externo, y se nota una mayor importancia en los conflictos internos y cómo interactúan con los problemas establecidos. Esto les infiere a los actores, en especal a Reece, la difícil tarea de convencer al espectador que tienen un problema, causado por factores tanto internos como externos, a la vez que luchan con los problemas agregados conforme avanza la historia. Reece resulta excelente, tanto en expresión facial como en actuación en general, y sus problemas logran conmover de manera auténtica.
Ginny (Anna Kendrick) me ha demostrado que su talento fue descaradamente desperdiciado con su pequeño papel en Crepúsculo. Obsesiva, autoritaria y voluntariosa, ejerce el papael de comandante en jefe y bitch profesional de una manera ingeniosa y divertida. Aunque desaparece a la mitad de la película, su personaje se mantiene activo como un leit motiv para Hal.
El resto del cast, igualmente de absurdo y disfuncional, hacen sus aportaciones para que la atmósfera de presión de Hal no decaiga. Cada uno influye en él de manera única. Earl, su hermano, lo agrede verbalmente, pero se detiene al tener que usar los puños para causarle daño físico. Heston es el típico friki bonachón, geek e inocente, se mantiene fiel a Hal, aunque de repente su personalidad pueda sacar de quicio a Hal. El padrastro mantiene una fuerte y pasional relación con su madre, y, yuxtaponiéndose al rol de su propio padre, el cuadro resulta desagradable para Hal. Además, la contigüidad de sus habitaciones le permite (por desgracia) escuchar las fuertes peleas que resultan de una relación tan visceral.
La música es otro punto a favor. Paralela al ritmo (lento), los movimientos de cámara y encuadres (nulos ó lentos, cerrados ó abiertos en extremo, respectivamente), y la fotografía (grisácea), la música es suave, tranquila, y acorde con la situación. Consecuentemente, existe un balance muy equitativo entre la música original y las canciones utilizadas, otorgándole dinamismo y frescura, que realzan el tono de la película, sin caer en una incongruencia con la imagen.
El humor es muy del estilo de Juno, Garden State y Little Miss Sunshine, es decir, es un humor un poco más ácido e inteligente, lo tienes que encontrar, y difícilmente se aprecia en el pésimo subtitulaje de HBO. Muchas bromas se esconden entre los planos, o en el diálogo, en la ironía y el sarcasmo, en una mirada o un gesto. He visto varias críticas negativas señalando aburrición a la hora de enfrentarse al ritmo y a la historia. Y sí, si uno la ve con ganas de encontrarse con un American Pie, la película parecerá lo más horrendo del mundo, pero esta es una de las características de este tipo de cine.

El reclutamiento

En conclusión, he de recomendar esta película a aquellos que hayan disfrutado de Juno, Garden Sate, y Little Miss Sunshine. Es una de las llamadas "pequeñas películas", que tal vez no tengan una historia intrincada que los lleve por todo el mundo, o carezcan de un McGuffin, pero en donde el avance se da en el interior del personaje, y termina siendo una persona mejor que al inicio de la historia.

lunes, 7 de septiembre de 2009

¿Qué pasó ayer?


¿Dónde Está mi Auto? marcó un tope en el nivel de estúpida ridiculez para una película, inclusive para mis propios parámetros. Luego del éxito de esa película, ¿Qué pasó ayer? regresa con una trama parecida, en donde tres tipos se despiertan en una habitación de hotel en Las Vegas, luego de una agitada despedida de soltero, sin recuerdos de la noche anterior, un tigre en el baño, un bebé en el clóset y el novio desaparecido. De esta manera, el nuero y sus dos mejores amigos se dan a la tarea de dar con el paradero del festejado antes de su boda.
La premisa resulta muy atractiva, e interesante, tal vez demasiado para ser verdad. Y así es. A la mitad de la película, los absurdos se vuelven tediosos y ridículos, y, sin que esto deje de afectar el humor, la trama realmente se cae.

Lo visualmente hermoso son las tomas de Las Vegas al inicio, amo ver esa ciudad tan llena de vida, ruido, imponente arquitectura y brillo de neón, rodeada de un vasto desierto que parece un rincón sin vida.
La música es casi inexistente, y resulta superpuesta por canciones en las escenas de acción y dramatismo, con grupos variados y rolas del ayer y hoy. Recuerdo "Yeah!" de Ludacris, Li'l John y Usher de mis tiempos dorados de la prepa. También la quemadísima "Who Let the Dogs Out?"
de los Baha Men, y muchas más que ya no resuenan tanto en mi memoria.
De los personajes puedo destacar a Zah Galifianakis, que interpreta al nuero, vamos, es el McLovin de esta película. El tipo está medio tocado, demente, pero aún así resulta ser alguien que se esfuerza por agradarle a la gente, considerado y noble. Todo esto, en conjunto con un cerebro desecho por las drogas, crean a un personaje muy cómico, cuyo tiempo en pantalla es el perfecto. Los otros dos son más estereotipo, uno con la actitud de Owen Wilson y el otro como el nervioso Ben Stiller, que ni son tan graciosos, pero llevan mejor la película.
Recomendada para aquellos simplistas que deseen pasar un buen rato, simplemente. Y como yo estoy en contra del cine "para pasar el rato", acabo de entrar en un conflicto, sobre si realmente recomendar esta película para el cine. Y no, la verdad es que no amerita los cincuenta pesos (más los cien de la botana), yo digo que sería mejor verla en la tele con palomitas de siete pesos del Oxxo. Pero sí da risa. Mucha, jajaja ¿ven?

domingo, 6 de septiembre de 2009

Arrástrame al Infierno


Raimi acaba de reivindicar al cine de horror, sin presentar una película "en forma" del género. Así lo pongo. El creador de éxitos de culto como la trilogía de Evil Dead (Evil Dead, Evil Dead 2, y Army Of Darkness) y la de Spider-Man (no necesito enlistarlas), vuelve con una joyita bajo el brazo. Drag Me To Hell, ó Arrástrame Al Infierno, es la recomendación personal ahora que se aproxima la temporada de películas de terror. Estrenada este fin de semana junto con La Huérfana, Arrástrame Al Infierno presenta a Christine Brown (Allison Lohman), una joven empleada de un banco que trata de vivir la vida perfecta al lado de su novio Clay Dalton (Justin Long), mientras trabaja duro por conseguir un ascenso. Un buen día, una asquerosa y necesitada anciana acude a Christine para solicitar una extensión en el pago de su hipoteca, y así poder mantener su hogar. Presionada por su jefe, Christine se ve obligada a rechazar su solicitud, lo que enardece a la anciana lo suficiente para lanzarle una maldición, que la llevará al infierno en tres días.

Sin contar más de la trama, sólo puedo decir que Raimi sabe mezclar a la perfección los momentos de terror y comedia que suelen caracterizar sus películas. Desde Dead Alive, una de sus primeras obras, se constata que el enfoque del director no es completamente serio y estoico, hay momentos para relajarse y reír, otros para profundizar el suspenso, y, los más, para gritar.

Con esto, debo resaltar la alta presencia de un contenido humorístico detrás de los sustos mas grandes, un detallazo que complementa en demasía una historia con altos tintes de originalidad y creatividad.

Los protagonistas también se llevan parte de los aplausos para la cinta. Allison Lohman en primer lugar, por su retrato de una chava tonta wannabe de la americana perfecta, que nomás no lo logra. Además de todas las torpezas bien actuadas en sus desesperados intentos por librarse del espíritu que la atormenta. Justin Long, bueno, parece haber tomado un papel más maduro, y encaja como un joven wannabe también, pero profesional. Destaca la participación de Adriana Barraza (la niñera que se lleva a los nños de sus patrones en Babel) como la médium Shaun San Dena, que logra una penetración importante a pesar de estar poco tiempo en pantalla. En una entrevista, destcaba que Raimi la incorporó durante toda la producción a pesar de que sus escenas fueron las últimas en filmarse.
La música encaja perfectamente, haciendo sus apariciones aquí y allá, justo cuando es necesario, y en ocasiones levanta aún más los toques humorísticos.
Los efectos bueno, son una combinación de los tradicionales stunts, elaborado maquillaje, y un toque de CGI para las escenas que requieren de más impacto visual. La caracterización de la anciana Sylvia Ganush es aterradora, tanto por su físico como por la edición de audio, lo que la convierte en un personaje memorable, y podría incluso quedar en la memoria colectiva al lado de la médium en Los Otros, y Samara Morgan en El Aro.

Para no tomarse en serio

He visto por ahí críticas respecto a que la película es "mala", porque los efectos, los personajes y la historia son poco convincentes, y que el tono de la película la convierten en una burla al espectador. Sin embargo, la burla queda de manifiesto desde el principio, si uno sabe distinguir los guiños. Si el antiguo logo de Universal, el gigantesco título de la película, y las ridículas caracterizaciones de los personajes no son suficientes, el espectador debe entender que esta no es una película "seria" de terror, ni tampoco es una parodia, es una mezcla de terror con humor y un toque de absurdo, lo que finalmente deja de manifiesto que simplemente, ¡es Raimi! ¿O qué, algún fanático acérrimo del arácnido se quejó con las constantes bromas en Spider-Man?



lunes, 31 de agosto de 2009

Respuesta

Hey, esta vez escribo para responder la duda del comentario anónimo que algún cibernauta posteó en mi crítica a Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Me sospecho de Rolando Montiel, pero no puedo asegurarlo, así que usuario anónimo, estos son los directores que se han realizado las adaptaciones de la saga del joven mago:


Harry Potter y la Piedra Filosofal/Harry Potter y la Cámara Secreta

Director: Chris Columbus

Chris Columbus se echó al hombro las primeras dos adaptaciones, con la desaprobación parcial de la autora J.K. Rowling, quien quería a Terry Gilliam (el director de Brazil y Doce Monos, además de la legendaria Monthy Python y el Santo Grial) en la sillita de madera. Su trabajo fue decente, limitándose a dar vida al mundo mágico de una manera un tanto sobria, apegándose a lo descrito en los libros. Siendo su apellido un sinónimo de diversión familiar (este señor tiene en su currículum las primeras dos entregas de Mi Pobre Angelito y Papá por Siempre), sus entregas van ad hoc con el tono de las primeras dos partes.

Harry Potter y el Prisionero de Azkabán

Director: Alfonso Cuarón

El designio de Alfonso Cuarón para dirigir la tercera parte fue una sorpresa en muchas partes, sobretodo después de su hit de principios de siglo (apoco no suena como de hace mucho tiempo) Y tu Mamá También, que presentaba a... ¡dos hombres besándose! Y luego despertando juntos... ¡sin ropa! Dios, que podría haber hecho que Warner Bros decidiera encomendar la franquicia infanto-juvenil a semejante personaje... pues su trabajo en La Princesita, además del manejo de la adolescencia en la controvertida película con Diego y Gael, creando una perfecta elección para el momento en que la saga debe dejar atrás los chistecitos bobos y comenzar a madurar... y en ese sentido lo logra de manera fenomenal. Además de un guiño al amor entre Ron y Hermione (en ese año -2003- apenas surgían rumores, nada concreto se vería hasta el 2005 en el sexto libro), Cuarón ostenta la mejor dirección y fotografía (en mi humilde opinión y la de muchos sitios online), con algunas carencias en el guión, pero sin duda la mejor de la saga.

Harry Potter y el Cáliz de Fuego

Director: Mike Newell

Debido al exhaustivo trabajo que representó la postproducción de El Prisionero... Cuarón decidió pasar la estafeta a Mike Newell, director de La Sonrisa de Mona Lisa y Cuatro Bodas y un Funeral. Newell se llevó mi reconocimiento por lograr meter (algo forzado) casi todos los aspectos del colosal libro en una película de dos horas y cachito, sin omitir ni alterar gran parte de la trama. Su defecto, el haber hecho la realización demasiado rápida y superficial, sin llegar a profundizar en los efectos de la historia en los personajes, ni llegar a tener un ritmo balanceado. Por ende, la película termina sintiéndose frívola y correteada, un tanto sin chiste.

Harry Potter y la Orden del Fénix/Harry Potter y el Príncipe Mestizo/Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Director: David Yates

Con Newell trabajando en El Amor en los Tiempos del Cólera, Cuarón disfrutando de su éxito en Niños del Hombre, y Columbus demasiado fuera de onda para el tono de la Orden, se reclutó a un director con sólo una producción cinematográfica, y una carrera más nutrida en lo que a televisión se refiere. Su trabajo en la Orden, para mí, dejó mucho que desear. Sólo ciertas cosas me parecieron lo suficientemente decente como para considerarla una buena adaptación, como el casting de Imelda Staunton como Umbridge. Sin embargo, si la cuarta entrega parece acelerada y superflua, ésta se la lleva por las patas, creando una historia plástica y sin emoción, que culmina con la insípida muerte de Sirius Black y una batalla entre Voldy y Dumbly demasiado corta. Lo que le aplaudo fue la secuencia de recuerdos y el diálogo entre Harry cuando es posesionado por Voldy. El resto, prescindible.
La sexta no se queda atrás. Respaldado por su director de fotografía y las mejores actuaciones de la saga hasta la fecha, El Príncipe Mestizo (ó El Misterio del Príncipe, como se lee en la mala traducción) se queda opacada en profundidad de historia, y herida por desviarse de la trama central (el libro de pociones de Harry), hacia una de las numerosas subtramas (el amor en Hogwarts), con escenas que no sólo rayan en lo cursi, sino en lo asquerosamente detestable, con riesgos de diabetes por tanta azúcar.

jueves, 13 de agosto de 2009

Hace ya muchos ayeres, para la Generación Nintendo, una serie americana (que para muchos era una creación original y no una copia al carbón de un serial japonés) empezó a hacer furor: los Power Rangers. Para ese entonces, yo contaba con la tierna edad de ocho años, y luego de haber sido arrebatado de las Tortugas Ninja por un tiempo, esta serie hizo un buen relleno para mi demanda de acción televisiva.
Bueno, el chiste es que hoy anduve revisando datos curiosos tanto de la serie como de la película, y me encontré con cosas bastante polarizadas.

1. Para aquellos que recuerden la primera temporada, (la de los primeros zords en forma de dinosaurios), seguramente recuerdan a la chavita asiática Triny (Thuy Trang), la Yellow Ranger. Apenas duró una temporada, pero para muchos dejó una huella (fuera del estereotipo japonés y la cuasi-burla de tener el amarillo por ser de la "raza amarilla"). Sin mucho currículum fuera de la serie, Thuy murió en 2001 en un accidente automovilístico, dejando un shock y catapultando sus resultados en Google a más de cuatro millones.


2. Del resto del cast que estuvo en las primeras temporadas, los más activos han sido Jhonny Yong Bosch y Amy Jo Johnson. El primero se supo mover en el área del doblaje, prestando su voz a una infinidad de personajes en anime y videojuegos, destacando la voz americana de Ichigo Kurosaki de Bleach, y Nero en Devil May Cry 4.

A Amy se le pudo ver primero en el remake de Salvados por la Campana, en un drama de anorexia y bulimia que una vez vi en la tele, y más recientemene en Flashpoint y Veritas, el Príncipe de la Verdad.

3. El que nomás no pudo (o no quiso) despegarse de su papel, fue el que le hacía de Tommy, Jason David Frank, quien a pesar de haber sido uno de los más longevos (aunque entró tarde en la primera temporada), regresó para unos especiales y luego se quedó de regular en una temporada, interpretando a un Tommy veterano, convertido en doctor, y que fungía como una especie de Zordon.

4. Goldar, el perro dorado que fue despojado de sus alas en el primer capítulo, murió al parecer en la serie. Sucedió en una de esas temporadas avanzadas, y dado que todos mis amigos y yo nos rendimos al final de los Zeo, casi nadie se detuvo a ver dicho capítulo. En él, todos los enemigos se juntaban en una especie de concilio bajo el mando de Dark Specter, para celebrar la captura de Zordon. Luego de que los Rangers llegaran y sucedieran cosas, Zordon se sacrificaba para formar una especie de bomba que erradicaba a los enemigos, ó volverlos humanos, en su defecto.

5. Lo que más me sorprendió fue haber aprendido (como dije al incio del post) que los Power Rangers no sólo estaban basados en una serie japonesa, sino que eran literalmente, una copia al carbón de la misma. Ni squiera se molestaron en cambiarle nada, salvo los trajes, me parece, y cada vez que los "Kyôryû sentai Jûrenjâ" cambiaban de temporada, los Rangers igual lo hacían. Aquí dejo unos videos donde se muestra perfectamente lo copiones que los americanos pueden llegar a hacer. Se trata de un capítulo especial en donde muestran a todos los Red Rangers de todas las temporadas:

Versión japonesa.

http://www.youtube.com/watch?v=NI0UPMLX8eg

Versión americana.

http://www.youtube.com/watch?v=vLFVScy45LI






domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter and the Half-Blood Prince


Gran decepción. Es lo que puedo decir. Luego de las atrocidades cometidas en la Órden del Fénix, David Yates vuelve a las andadas para la entrega de la que quizás sea la más mediocre realización en la saga del mago.
No me considero fan de las películas como tal, por lo tanto nunca me ha indignado mucho que omitan tal o cual cosa - que escalaron en número conforme los libros se fueron engrosando -, salvo aquellas que sí aportan a la trama y la realización. A Cuarón se la pasé cuando omitió los orígenes del Mapa del Merodeador y la razón de ser del patronus de Harry. A Mike Newell se la pasé cuando omitió por completo la jugada en la Copa de Quidditch, y a David Yates cuando omitió... bueno no, a David Yates no le perdoné ningún error. ¿Por qué? Primeramente, por convertir la muerte de Sirius Black en un hecho de la vida cotidiana, sin emoción ni trascendencia. Sirius muere, Harry grita, y todo se olvida para dar entrada al duelo entre Voldemort y Harry. Ilusamente, pensé que no se podía cometer tal error de nuevo.

Y no sólo se cometió, sino que se agrandó con premeditación, alevosía y ventaja. Vamos, si en la reseña anterior pensé que hacían las cosas a propósito, con David Yates ya sé que sí son adrede.
Esta vez los fans sólo criticaremos la ausencia de la batalla final, luego de una insípida e intransigente muerte, aún más que la de Sirius, y un raquítico y rancio "homenaje" con luces. Pero antes de todo, vamos con la sinopsis.

Harry Potter es un adolescente normal que gusta leer periódicos raros, en donde él forma parte de los titulares desde hace un año. Ama los trenes, y gusta de viajar en ellos tan a menudo como puede, sin importarle que su cabeza tenga precio. Entonces, una tarde, luego de haber quedado en salir con una simpática mesera, se encuentra con un anciano de largas barbas, que se aparece en el andén de enfrente. Al parecer, Harry lo conoce, y decide acompañarlo.

Eso bien podría ser la premisa de una historia completamente distinta, como el spin-off de Evangelion en donde sólo había armas en lugar de EVAs. Bueno, pues después de una introducción en donde el Millenium Bridge es colapsado por los Death Eaters, se nos presenta ese inusual extracto de la vida de Potter, en donde, junto a Albus Dumbledore, se marchan a reclutar a un antiguo amigo y colega de éste último, con el fin de convencerlo para retomar su puesto como profesor en Hogwarts. En ese momento, se le da un vistazo a lo que será el transporte necesario en la séptima parte de la saga: la Aparición. Debo destacar que este elemento podría haber sido tomado en cuenta dentro de la trama, y de hecho se vería como una pieza sólida en un trabajo de Colombus o Cuarón, ellos sí sabían introducir las clases dentro de la cinta, no como Yates.

Saltando la insípida descripción de la Aparición, ambos entran en una casa a conocer a Horace Slughorn, interpretado por ZIDLER!!! Sí, el carismático maestro de ceremonias de Moulin Rouge!!! Oh... que genial!!! Amo el "shushushu" que hace cuando da vueltas mientras le explica la obra de teatro al inversionista. Harry logra convencer a un reticente Slughorn de aceptar el puesto en Hogwarts simplemente con mirar las fotografías, poner cara de huérfano bueno y dejar que el señor saque todas las conjeturas.


De ahí, Dumbledore avienta a Harry en un pantano cercano a la Madriguera, en donde una forzadísima Ginny lo espera ansiosa (si eso es lo que se puede apreciar tras su plástica e inexpresiva cara). Después de unas escenas aburridas, vamos a la tienda de los hermanos Weasley, la única que permanece abierta en el sombrío Callejón Diagón. Ahí, la dizque paranoia de Harry con Malfoy comienza a burbujear, al verlo entrar a Borgin & Burkes, una tienda con artículos relacionados con la magia negra, introducida en La Cámara Secreta y usada recurrentemente en pedacitos de cada novela, ahorrándole el trabajo a Yates de hacer la presentación.

Luego de ver una especie de prisma rectangulaer color negro, y una extraña fascinación de Malfoy por el objeto, Fenrir Greyback hace su primera aparición cerrando las cortinas (sí, atemorizante) de la tienda. Ya después vienen los preparativos para regresar a Hogwarts y se introduce la secuencia en donde Harry escucha los "planes" de Malfoy sobre no regresar a la escuela el próximo año, y accidentalmente es descubierto por el güerillo, quien hace uso de su malicia al romperle la nariz de una patada, dejarlo petrificado y cubierto con la capa invisible para devolverlo a Londres. Afortunadamente, la siempre útil Luna Lovegood llega con sus lentes especiales para ver (introducir nombre raro), y así descubre a Harry. Gracias Yates por desaparecer a Tonks de la primera de dos escenas relevantes que tenía en el libro, y en donde se evidenciaba el inicio de una relación con Lupin.

Ya en Hogwarts, todo se va para abajo. Una vez más, las intervenciones de Zidler salvan la aburridísima trama que se gesta en torno a la vida escolar. El Quidditch vuelve, trayendo consigo a la odiosísima Lavender Brown (Jessie Cave), que logra encelar a una Hermione en una o dos divertidas escenas (obviamente hay muchísimas más, pero resultan tediosas y ñoñas).
Y la obsesión y suspenso de Harry hacia Malfoy queda relegada por las bromas en torno a Ron y Lavender, apretándose todo con los vagos recuerdos de Voldemort y la búsqueda de la memoria de Slughorn, sin olvidar sus reuniones y fiestas y el único partido de Quidditch que se juega en el año escolar.

Luego de haber hecho pausa en el género de comedia romántica, los hechizos en forma de rayitos y lucecitas vuelven a surgir, en una ridícula e innecesaria escena que únicamente pretende recordarle a la audiencia que Voldemort sigue amasando su ejército de Death Eaters, aunque siempre mande a los mismos tres chalanes a hacer su labor (Bellatrix, Greyback, y no recuerdo quien más, de lo intrascendente que resulta ser). En fin, aquí se muestra la gran falta de una correa de castigo para Harry, quien sin más, sale disparado como perro en celo atrás de la asesina de Sirius, haciendo caso omiso a los "enamorados" Lupin y Tonks. La babosa de Ginny sale tras él, y se enfrentan en uno de esos emocionantes duelos en donde aparecen pequeños rayos de color blanco, sin que nadie arroje un hechizo, dejando que el espectador adivine qué maldito conjuro es el que están usando. Viéndose vencidos por los alumnos, los temibles Death Eaters se van en sus clásicas nubes de humo, no sin antes echarle unas llamaradas a la casa de los Weasly (The Burrow, o La Madriguera), para que todos, olvidándose de sus varitas y la capacidad para conjurar agua, se queden viendo cómo su patrimonio queda reducido a cenizas.

Luego de mostrar lo horrible que los Death Eaters pueden ser, la comedia romántica resurge hasta que el libro del Príncipe Mestizo cobra importancia. Ah sí, porque durante toda la película se puede notar como muy por abajo del agua, casi subjetivamente, Harry siempre se mantuvo obsesionado con el libro. Pero vamos, no basta con que aquí y allá se salpiquen las advertencias contra el libro, se tiene que ver, que palpar, y en ningún momento se vuelve sólido dicho mensaje.

En fin, sucede el funeral de una reducida Aragog, que finalmente es enterrada del tamaño de un elefante bebé, y Harry consigue el recuerdo de Slughorn para descubrir el secreto de la aparente inmortalidad de Voldemort. Resulta que sus Horcruxes deben ser encontrados y destruidos antes de poderle disparar... un Avada Kedavra, por supuesto. De esta manera, entra la famosa escena de la cueva, tal vez la única que valga la pena en toda la película, de no ser porque la llamarada convocada por Dumbledore prefiere actuar como barrera para dejar a los Inferi al alcance de los magos, que al revés. Bueno, no se puede pedir mucho, y esa pequeña dosis de acción resulta un excelente calentamiento para lo que se aproxima.

Dumbledore queda medio loco y debilitado por los sucesos de la cueva, y ambos regresan a Hogwarts para descubrir que algo anda mal... por lo que Dumbledore le pide a Harry que se esconda en el piso de abajo (parece que el sí uso su correa de castigo en el muchacho). Al final de cuentas, cuando Snape le da el golpe de gracia, empieza otro silencio (como el de Sirius), mientras Dumbly cae por la torre hasta chocar contra el piso. Y... nada, no pasa nada.

Salvo un poco de destrucción por parte de la Lestrange, el resto del "escape" se hace en silencio, en fila india y completamente en orden, vamos hasta parece que Snape los puso a "guardar distancia por tiempos". El único que decide perseguirlos es Potter, pero se ve imposibilitado ante el talento y poder de Snape. El pérfido le revela que él es el Príncipe Mestizo antes de marcharse, y Harry se queda anodadado.

Finalmente, se da la alarma y todos los alumnos salen a ver el cadáver de Dumbly, que yace en uno de los patios. Llorando, revelan un "homenaje" con sus varitas, despejando la Marca Tenebrosa que se impuso al asesinar a Albus. Así, la batalla y el funeral se omiten de una historia que marcaba a éstos como puntos clave dentro de su estructura. Sin ellos, el suspenso abierto para Las Reliquias de la Muerte se queda incompleto, insípido, al igual que el resto de la película.